Petros Markaris continua desgranando la crítica a la sociedad y a la economía de final del siglo XX y comienzos del siglo XXI a través de las novelas que tienen como protagonista al Comisario Jaritos. Una realidad tan censurable desde tantos puntos de vista que ha dado lugar a una serie de novelas que constituye un clásico de todos los años.

En este caso el objeto es la inversión inmobiliaria acaparadora de bienes con fines turísticos y la situación de pobreza extendida, no sólo en círculos de emigración sino en los que denomina expequeños burgueses. 

Dos crímenes tienen un nexo común: inversión extranjera en el ámbito inmobiliario con fines turísticos. Una para la construcción de un resort, otra para la acumulación a precios fuera de mercado de pisos turísticos que van a ser alquilados para su explotación a través de Airbnb. 

Al mismo tiempo, en los tiempos de la extensión de pobreza, Lambros, el viejo amigo izquierdista de Jaritos, organiza un funeral por la muerte de la izquierda y, al mismo tiempo, empieza a desarrollar un movimiento de pobres. 

Es el contraste de la vieja izquierda que no ha sabido adaptarse pero que la raíz de su existencia sigue estando vigente: la desigualdad que crece y crece en este mundo globalizado. Es el problema de las estructuras que se quedaron anquilosadas de forma automática el 9 de noviembre de 1989 y fueron heridas de muerte el 8 de diciembre de 1991.

Jaritos, después de su ascenso, sigue manteniendo fino su olfato de policía y ello le permite ganarse cada vez más la confianza de sus superiores. Está incorporando, además, una visión política necesaria teniendo en cuenta que los crímenes de los que conocen tienen detrás el aliento de dos embajadas relevantes.

Las grandes sagas, tan comunes hoy, tienen el aspecto positivo de ver cómo envejece el protagonista y su mundo. Es lo que tan bien ha hecho Nesbø con Harry Hole, Mankell con Wallander, Camilleri con Montalbano o Marikaris con Jaritos. Una evolución que hace que el peso de los personajes vaya siendo diferente; algo necesario para que 

En el caso de Markaris, esta es la novela en la que los personajes femeninos tienen un peso mayor: Kula en la resolución del crimen; Katerina en la gestión del movimiento y Adrianí en ls resolución del drama personal que ocasiona la resolución del crimen. 

Y, en fin, estas novelas son un tributo al olor y al sabor de la comida griega. El souvlaki tan querido por Jaritos va quedando como algo vulgar al lado de la utilización de verduras y carnes que generan un entorno de placer en compañía.

 

Hoy es 23 de abril y es el Día del libro. Leer y votar es el mejor antídoto contra la ultraderecha y sus valores.

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